|
FUNDE
A:
INT.
VIVIENDA. HABITACION CON VENTANA - DIA.
Una
habitación amplia y sin mobiliario
que, por el aspecto descuidado de sus ventanas
y el pobre estado de sus paredes, podría
ser de primeros del siglo pasado. No se
escucha ningún ruido, tan sólo
el sonido apagado del tráfico procedente
quizá de alguna avenida próxima,
que se filtra por el vidrio sucio de la
ventana.
FUNDIDO
A NEGRO:
INT.
VIVIENDA. HABITACION CON BALCON - DIA.
Una
estancia aún más grande que
la anterior, pero en el mismo estado de
abandono que hace desmerecer una casa que
tiempo atrás fue, sin duda, distinguida.
La estancia cuenta con un balcón
cuyos cristales tampoco se han limpiado
en años.
FUNDIDO
A NEGRO:
INT.
VIVIENDA. COCINA - DIA.
Una
cocina descuidada con muebles de principios
de los años 50. Sus paredes están
amarillentas, sucias y algo descascarilladas.
FUNDIDO
A NEGRO:
INT.
VIVIENDA. CUARTO DE BAÑO - DIA.
El
cuarto de baño, al igual que el resto
de la casa, se encuentra lleno de polvo
y con los sanitarios totalmente descuidados.
Una capa de suciedad ha convertido el espejo
ubicado sobre el lavabo en una superficie
casi opaca.
FUNDIDO
A NEGRO:
INT.
VIVIENDA. PASILLO Y SALON - DIA.
Un
largo pasillo iluminado por la luz de la
calle que se filtra como puede por las ventanas
de las habitaciones ubicadas a un lado del
corredor, cuyo suelo de parquet se muestra
oscuro y sin brillo. Al fondo del pasillo
se encuentra la puerta de la vivienda, cuyo
sucio aspecto está a tono con el
resto de la casa.
LA
CAMARA AVANZA LENTAMENTE por el pasillo
y se encamina hacia la puerta de entrada
de la casa; antes de llegar, realiza una
PANORAMICA y nos muestra un enorme salón
iluminado por la luz que entra a través
de los dos balcones con los que cuenta la
estancia. Los únicos muebles que
vemos en la habitación son siete
viejas sillas de madera dispuestas en un
amplio círculo entorno a un centro
imaginario hacia el cual parecen estar enfrentadas.
Escuchamos
cómo alguien introduce una llave
en la cerradura de la puerta y entra en
la casa cerrando de nuevo la puerta tras
de sí.
El
hombre, que tendrá cerca de ochenta
años y parece sufrir algún
tipo de demencia cognitiva, avanza con lentitud
y torpeza hacia el salón, haciendo
crujir a cada paso el viejo suelo de parquet.
LUIS se detiene frente a la puerta del salón
y observa éste con seriedad, fijando
su atención en las sillas dispuestas
en la estancia; algo desorientado, Luis
entra en el salón y se aproxima hacia
uno de los balcones, a través de
los cuales dirige una mirada a la calle.
Después, se sienta en la silla que
tiene más próxima sin desabrocharse
ni siquiera el abrigo. La ubicación,
quizá por estar de espaldas al balcón
o por cualquier otra razón que se
nos escapa, no acaba de convencerle. Luis
se levanta y escoge para sentarse la silla
situada justo enfrente. El hombre recorre
con la mirada las sillas que tiene frente
a sí y luego baja la vista. Escuchamos
cómo alguien introduce la cerradura
en la puerta de la casa. Luis no se inmuta.
Una mujer de la misma edad que Luis entra
en la estancia. Aunque no puede ocultar
su procedencia humilde, viste con dignidad.
VICTORIA
entra en el salón y se coloca tras
el respaldo de la silla situada frente a
Luis, justo en la silla que éste
había ocupado por primera vez. La
mujer apoya las manos en el respaldo y se
queda mirando a Luis con fijeza. Luis alza
la vista y se la queda mirando con expresión
vacía y como si no la reconociera.
VICTORIA
(alzando
la voz)
¿Por
qué me miras así? ¿Es
que no sabes quién soy?
Luis
no hace ni una mueca.
VICTORIA
(airada)
¡Desde
luego esto es el colmo! ¿Es que no
recuerdas nada?
(pausa)
Soy
Victoria, tu mujer. Estuvimos casados cuarenta
y nueve años.
Luis
baja la mirada hacia sus zapatos sin prestar
atención a la mujer. Victoria resopla,
indignada, deja su bolso y su abrigo en
la silla que ha escogido, y sale del salón
con paso firme.
INT.
VIVIENDA. COCINA - DIA.
Victoria
entra en la cocina y abre una alacena en
la que hay varios vasos.
VICTORIA
(cuchicheando
en voz baja)
¡Madre
mía, qué locura! ¡Casi
cincuenta años junto a este hombre
y no sabe quién soy!
Victoria
coge un vaso del mueble y abre el grifo
para lavarlo. Al comprobar que no sale agua,
se agacha y abre la llave de paso que se
encuentra bajo el fregadero. De inmediato,
un fuerte chorro de agua empieza a caer
por el grifo. La mujer lava el vaso.
VICTORIA
(refiriéndose
al vaso)
¡Qué
asco!
Después
de enjuagar el vaso, lo llena de agua y
bebe de un trago su contenido.
INT.
VIVIENDA. SALON - DIA.
Luis
escucha los pasos de Victoria aproximándose
hacia el salón. Al entrar la mujer
en la estancia la sigue con la mirada. Victoria
se sienta en la silla situada frente a Luis
y coloca su abrigo y su bolso sobre las
rodillas. Victoria dirige su mirada a Luis.
VICTORIA
¿Has
venido tú solo?
Luis
hace una mueca con la cara como queriendo
decir que no entiende lo que la mujer le
está preguntado. Victoria se da por
vencida.
VICTORIA
(acomodándose
en la silla)
¡Bah,
contigo es imposible!
Victoria
mira a su alrededor.
VICTORIA
(hablando
para sí)
¡Hay
que ver cómo está la casa!
¡Madre mía! ¡Cómo
la dejé yo y cómo está
ahora!
Victoria
se vuelve hacia uno de los balcones.
VICTORIA
(en
voz baja, para sí)
¡Está
todo asqueroso!
Victoria
dirige la mirada hacia Luis, al que observa
en silencio durante unos instantes. Finalmente,
y más mesurada, vuelve a preguntarle:
VICTORIA
¿De
verdad que no me conoces?
Luis,
que se encontraba mirando hacia una esquina
de la habitación, centra su atención
en Victoria, a la cual observa fijamente
sin decir nada. Victoria, harta, se levanta
y comienza a ponerse el abrigo con la intención
de marcharse. En ese momento, escuchamos
cómo alguien accede a la casa. Victoria
dirige la mirada hacia la puerta del salón.
ANTONIA, una mujer de la misma edad que
Luis y Victoria, entra en el salón
vestida con suma sencillez y sin ninguna
prenda de abrigo. Victoria la saluda con
total naturalidad.
VICTORIA
Hola,
Antonia, ¿viene a cobrar el recibo?
ANTONIA
No,
venía a ver si necesitaban más
sillas.
VICTORIA
De
momento, sólo estamos mi marido y
yo.
Victoria
acaba de abrocharse el abrigo...
|