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Spanish short stories for advanced students
DOS AUTORES - DOS ESTILOS - LUIS DE LA FUENTE - ALBERTO GARIJO
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La casa vacía
Fragmento inicial del guión "La casa vacía".
 
Género: drama fantástico.
Duración del guión sin créditos: 22' 30".
Nº de páginas: 24
Sinopsis: varias personas de elevada edad quedan citadas en una casa vacía...
 

FUNDE A:

INT. VIVIENDA. HABITACION CON VENTANA - DIA.

Una habitación amplia y sin mobiliario que, por el aspecto descuidado de sus ventanas y el pobre estado de sus paredes, podría ser de primeros del siglo pasado. No se escucha ningún ruido, tan sólo el sonido apagado del tráfico procedente quizá de alguna avenida próxima, que se filtra por el vidrio sucio de la ventana.

FUNDIDO A NEGRO:

INT. VIVIENDA. HABITACION CON BALCON - DIA.

Una estancia aún más grande que la anterior, pero en el mismo estado de abandono que hace desmerecer una casa que tiempo atrás fue, sin duda, distinguida. La estancia cuenta con un balcón cuyos cristales tampoco se han limpiado en años.

FUNDIDO A NEGRO:

INT. VIVIENDA. COCINA - DIA.

Una cocina descuidada con muebles de principios de los años 50. Sus paredes están amarillentas, sucias y algo descascarilladas.

FUNDIDO A NEGRO:

INT. VIVIENDA. CUARTO DE BAÑO - DIA.

El cuarto de baño, al igual que el resto de la casa, se encuentra lleno de polvo y con los sanitarios totalmente descuidados. Una capa de suciedad ha convertido el espejo ubicado sobre el lavabo en una superficie casi opaca.

FUNDIDO A NEGRO:

INT. VIVIENDA. PASILLO Y SALON - DIA.

Un largo pasillo iluminado por la luz de la calle que se filtra como puede por las ventanas de las habitaciones ubicadas a un lado del corredor, cuyo suelo de parquet se muestra oscuro y sin brillo. Al fondo del pasillo se encuentra la puerta de la vivienda, cuyo sucio aspecto está a tono con el resto de la casa.

LA CAMARA AVANZA LENTAMENTE por el pasillo y se encamina hacia la puerta de entrada de la casa; antes de llegar, realiza una PANORAMICA y nos muestra un enorme salón iluminado por la luz que entra a través de los dos balcones con los que cuenta la estancia. Los únicos muebles que vemos en la habitación son siete viejas sillas de madera dispuestas en un amplio círculo entorno a un centro imaginario hacia el cual parecen estar enfrentadas.

Escuchamos cómo alguien introduce una llave en la cerradura de la puerta y entra en la casa cerrando de nuevo la puerta tras de sí.

El hombre, que tendrá cerca de ochenta años y parece sufrir algún tipo de demencia cognitiva, avanza con lentitud y torpeza hacia el salón, haciendo crujir a cada paso el viejo suelo de parquet. LUIS se detiene frente a la puerta del salón y observa éste con seriedad, fijando su atención en las sillas dispuestas en la estancia; algo desorientado, Luis entra en el salón y se aproxima hacia uno de los balcones, a través de los cuales dirige una mirada a la calle. Después, se sienta en la silla que tiene más próxima sin desabrocharse ni siquiera el abrigo. La ubicación, quizá por estar de espaldas al balcón o por cualquier otra razón que se nos escapa, no acaba de convencerle. Luis se levanta y escoge para sentarse la silla situada justo enfrente. El hombre recorre con la mirada las sillas que tiene frente a sí y luego baja la vista. Escuchamos cómo alguien introduce la cerradura en la puerta de la casa. Luis no se inmuta. Una mujer de la misma edad que Luis entra en la estancia. Aunque no puede ocultar su procedencia humilde, viste con dignidad.

VICTORIA entra en el salón y se coloca tras el respaldo de la silla situada frente a Luis, justo en la silla que éste había ocupado por primera vez. La mujer apoya las manos en el respaldo y se queda mirando a Luis con fijeza. Luis alza la vista y se la queda mirando con expresión vacía y como si no la reconociera.

VICTORIA
(alzando la voz)
¿Por qué me miras así? ¿Es que no sabes quién soy?

Luis no hace ni una mueca.

VICTORIA
(airada)
¡Desde luego esto es el colmo! ¿Es que no recuerdas nada?
(pausa)
Soy Victoria, tu mujer. Estuvimos casados cuarenta y nueve años.

Luis baja la mirada hacia sus zapatos sin prestar atención a la mujer. Victoria resopla, indignada, deja su bolso y su abrigo en la silla que ha escogido, y sale del salón con paso firme.

INT. VIVIENDA. COCINA - DIA.

Victoria entra en la cocina y abre una alacena en la que hay varios vasos.

VICTORIA
(cuchicheando en voz baja)
¡Madre mía, qué locura! ¡Casi cincuenta años junto a este hombre y no sabe quién soy!

Victoria coge un vaso del mueble y abre el grifo para lavarlo. Al comprobar que no sale agua, se agacha y abre la llave de paso que se encuentra bajo el fregadero. De inmediato, un fuerte chorro de agua empieza a caer por el grifo. La mujer lava el vaso.

VICTORIA
(refiriéndose al vaso)
¡Qué asco!

Después de enjuagar el vaso, lo llena de agua y bebe de un trago su contenido.

INT. VIVIENDA. SALON - DIA.

Luis escucha los pasos de Victoria aproximándose hacia el salón. Al entrar la mujer en la estancia la sigue con la mirada. Victoria se sienta en la silla situada frente a Luis y coloca su abrigo y su bolso sobre las rodillas. Victoria dirige su mirada a Luis.

VICTORIA
¿Has venido tú solo?

Luis hace una mueca con la cara como queriendo decir que no entiende lo que la mujer le está preguntado. Victoria se da por vencida.

VICTORIA
(acomodándose en la silla)
¡Bah, contigo es imposible!

Victoria mira a su alrededor.

VICTORIA
(hablando para sí)
¡Hay que ver cómo está la casa! ¡Madre mía! ¡Cómo la dejé yo y cómo está ahora!

Victoria se vuelve hacia uno de los balcones.

VICTORIA
(en voz baja, para sí)
¡Está todo asqueroso!

Victoria dirige la mirada hacia Luis, al que observa en silencio durante unos instantes. Finalmente, y más mesurada, vuelve a preguntarle:

VICTORIA
¿De verdad que no me conoces?

Luis, que se encontraba mirando hacia una esquina de la habitación, centra su atención en Victoria, a la cual observa fijamente sin decir nada. Victoria, harta, se levanta y comienza a ponerse el abrigo con la intención de marcharse. En ese momento, escuchamos cómo alguien accede a la casa. Victoria dirige la mirada hacia la puerta del salón. ANTONIA, una mujer de la misma edad que Luis y Victoria, entra en el salón vestida con suma sencillez y sin ninguna prenda de abrigo. Victoria la saluda con total naturalidad.

VICTORIA
Hola, Antonia, ¿viene a cobrar el recibo?

ANTONIA
No, venía a ver si necesitaban más sillas.

VICTORIA
De momento, sólo estamos mi marido y yo.

Victoria acaba de abrocharse el abrigo...

 
 
La casa vacía © 2012, Luis de la Fuente
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