Don Fulgencio
Alberto Garijo (2005)
 

Don Fulgencio
La clientela del supermercado asistía con desigual atención al derroche de vitalidad comunicativa que protagonizaba aquel individuo. Sus ademanes rápidos y comentarios chistosos suscitaron toda clase de reacciones, desde miradas compasivas a sonrisas cómplices. No faltó incluso algún bisbiseo peyorativo que el espontáneo animador se apresuró a eliminar al casi grito de "¡Silencio, silencio! ¡Hoy es el día de don Fulgencio!". Lo más curioso fue que el pintoresco charlatán -un hombre mayor de complexión huesuda, pelo entrecano y ropa anticuada- se marchó finalmente sin comprar nada y desapareció entre la lluvia sin paraguas ni capucha. Yo estuve allí ese día, que fue ayer mismo; y hoy he comprendido al fin la razón de su ávido entusiasmo. Para él fue, sin duda, una ocasión única y muy especial. Lo supe esta tarde, cuando encontré por casualidad su fotografía. El retrato no le hace mucha justicia; pero aun así, al reconocer su faz en ese pequeño óvalo de tono sepia sobre una losa fría y descuidada, reverencié su deseo de vivir, que eclipsó durante una preciosa fracción de tiempo -qué importa cuánto- la más pavorosa y definitiva de las soledades.

 
Alquiler de apartamentos
 
 
 
Textos breves
Luis de la Fuente
Alberto Garijo
 
Transcomunicación
Psicofonías y psicoimágenes
 
In Memoriam
In Memoriam
 
Enlaces de interés
Enlaces de interés
 
Contacto
staff[arroba]dosautores.com
 
Alquiler de apartamentos
 
Scooters de movilidad
 
Advertencia legal: todos los contenidos de esta página están sujetos a copyright.
Cualquier plagio de los textos o imágenes publicados en www.dosautores.com será puesto en conocimiento de los juzgados de Madrid y/o San Sebastián.
Esta actuación se hará extensiva a la publicación de la totalidad, o parte del texto, fuera o dentro de internet, sin consentimiento por escrito del correspondiente autor.
 
Ayudan a mantener este espacio en la red:
www.25kmh.es
www.alquilerplaya.com