Ojos líquidos cuyas miradas se pierden a través de un velo acuoso que sólo deja entrever instantes deslucidos. Ojos húmedos que nada buscan y permanecen a la espera. Ojos quejumbrosos que observan de soslayo el mundo y casi desde fuera. Ojos que miran hacia dentro, que recorren lugares que sólo el recuerdo los sostiene, ojos que buscan alimento en el pasado, ojos cansados que se enfrentan al reposo, resignados. Ojos llorosos que miran desde cuerpos agotados. Desearía mi alma con la intensidad de infinitos universos inyectar vida en vuestras frágiles venas para que pudierais retornar a los albores. Ojos ancianos.