Se durmió frente al televisor y soñó que volaba. No fue consciente de los ímprobos esfuerzos que efectuó su mujer para despertarlo, nada supo de la llamada a la ambulancia, ni de las lágrimas durante su funeral. No vio a sus hijos prosperar, tener descendencia, madurar. Nada supo de la vida de su mujer en soledad, ni de cómo su vida fue apagándose. No pudo despedirse de ella, ni decirle lo mucho que la amaba. Permaneció suspendido en un instante sin tiempo del que no tenía necesidad de despertar.